sábado, 15 de agosto de 2009

Misa para el Tercer Mundo


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La idea y los textos de este disco pertenecen al sacerdote Carlos Mugica; la música fue grabada en 1974 por el Grupo Vocal Argentino formado -en ese entonces- con Amílcar Scalisi (contratenor), Galo García (barítono), Luis María Batallé (barítono-bajo), Jorge Raúl Batallé (bajo) y Fernando Collados (contratenor).
El master original y varios miles de ejemplares de la edición original (la única hasta el día de hoy) fueron destruidos por la Triple A. Por ello, en la actualidad es casi imposible acceder a ésta obra. A menos claro, que ud sea un asiduo visitante de La Patagonia Maldita y se decida a hacer click en este link (aquí).
El arte de tapa original lleva la imagen del Cristo del Pan de Azúcar, de Brasil, porque era sede del movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, al que Mugica perteneció.

El arreglador musical de la obra fue Roberto Lar e intervinieron 50 músicos, entre ellos Oscar Alem, Domingo Cura, Luis Ferreyra, Enrique Díaz, Domingo Mancuso y Rafael Morelli. Los temas incluidos en el álbum son los típicos de la iglesia como el Kyrie, Gloria, el Credo, el Sanctus y el Agnus Dei, grabados entre el 10 de diciembre de 1973 y el 8 de enero de 1974.

Leemos al respeto en la página de un comedor comunitario de la villa 31: " ya en 1974 Mugica terminó de escribir el texto de la “Misa para el Tercer Mundo”, lamentablemente, su disco grabado y editado por el sello RCA, con la colaboración del “Grupo Vocal Argentino” que musicalizó la obra con ritmos autóctonos, africanos y asiáticos, fue destruido por orden del Ministerio del Interior del Gobierno del Gral. Perón. También se multiplicaron las amenazas de muerte, la revista “Militancia”, perteneciente al peronismo de izquierda y dirigida por Ortega Peña y Duhalde, ubicó al sacerdote, dentro de la publicación en la sección denominada “La cárcel del pueblo”, un apartado editorial en el cual-semanalmente- ellos “encarcelaban” a quienes consideraban personajes representativos del “antipueblo”. Por otro lado, el órganos de prensa de la derecha peronista, dirigido por López Rega, “El Caudillo” le cuestionaba desde su ministerio sacerdotal hasta su servicio a los pobres preguntándose si estaba al servicio de los ellos o tenía a los pobres a su servicio, finalmente llegó a acusarlo de “bolche”.
En medio de tantos acontecimientos llegó el día sábado 11 de mayo de 1974 y, siendo las ocho y cuarto de la noche, en momentos en que el padre Carlos Mugica se disponía a subir en su auto que se hallaba estacionado junto a la iglesia de San Francisco Solano, donde había celebrado misa, tal como venía haciéndolo cada semana, fue tiroteado por un individuo con bigotes achinados, que se bajó de un auto que se encontraba estacionado muy cerca del lugar. Este personaje (dicho por la prensa y reconocido personalmente por su hermana menor, Marta) sería Rodolfo Eduardo Almirón, jefe de la “nefasta”Triple A”. Cinco disparos de ametralladora le afectaron el abdomen y un pulmón, cuentan que el tiro de gracia lo recibió en la espalda. El Padre Vernazza, párroco y tan amigo y compañero de vivencias, salió de la iglesia al oír los disparos y corrió a darle la unción. Presurosamente fue trasladado al Hospital Salaberry donde, ya moribundo, alcanzó a exclamar a una enfermera: “Ahora más que nunca tenemos que estar junto al pueblo”. A las nueve de la noche, el doctor Avelino Vicente Dolico, certificó que las causas del fallecimiento habían sido heridas de bala de tórax y abdomen y hemorragia interna.
En el espectacular y multitudinario entierro, los villeros que tanto lo querían llevaron a hombros desde la Villa de Retiro hasta el cementerio de La Recoleta, el féretro del “cura rubio”. Casi toda la prensa habló ese día del “Santo Villero”.


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